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Bendición de la Corona de Adviento en Familia

Advent wreath with burning candles

  • La “Corona de Adviento” o “Corona de las luces de Adviento” es un signo que expresa la alegría del tiempo de preparación para la Navidad. Por medio de la bendición de la corona se subraya su significado religioso.
  • La luz indica el camino, aleja del miedo y favorece la comunión. La luz es un símbolo de Jesucristo, luz del mundo. El encender, semana tras semana, los cuatro cirios de la corona muestra la ascensión gradual hacia la plenitud de la luz de Navidad. El color verde de la corona significa la vida y la esperanza.
  • La corona de Adviento es, pues, un símbolo de esperanza de que la luz y la vida triunfarán sobre las tinieblas y la muerte. Porque el Hijo de Dios se ha hecho hombre por nosotros, y con su muerte nos ha dado la verdadera vida.
  • La corona de Adviento debe hacerse de la siguiente forma:
    • Circular: Un círculo no tiene propiamente ni origen ni fin, por lo que nos recuerda que para Dios no existe el tiempo, sino que es eterno.
    • Ramas de hoja perenne: Con estas ramas verdes aprendemos acerca de la misma esencia de Dios, que no cambia, no se muda, sino que permanece eternamente tal cual es. Al mismo tiempo, el color verde nos remite a la vida y la esperanza, virtud que la Iglesia nos invita a meditar y fortalecer particularmente durante este tiempo litúrgico.
    • Cuatro velas: La luz nos recuerda a Jesucristo, que es “Luz del Mundo”. Las velas se van encendiendo gradualmente domingo tras domingo hasta la gran celebración de la Natividad del Señor (25 de diciembre). Después de la primera caída del hombre, Dios fue dando, poco a poco, una esperanza de salvación que iluminó todo el universo. Así como las tinieblas se disipan con cada vela que encendemos, los siglos se han ido iluminando con la cada vez más cercana llegada de Cristo a nuestro mundo. Son cuatro velas (no importa el color).
    • Frutos rojos: Lo que hoy conocemos como ‘bolas de Navidad’ tienen su origen en esta simbología. Los frutos rojos nos recuerdan al fruto del árbol del jardín del Edén con el que Adán y Eva fueron tentados. Ahora, en este tiempo, estamos esperando el fruto del género humano, el fruto de la Salvación, que es Jesucristo.

 RITO DE LA BENDICIÓN

El padre o la madre de la familia, al comenzar la celebración, dice:

Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

Todos responden:

Que hizo el cielo y la tierra.

Uno de los que participa en la celebración lee la monición de entrada:

Al comenzar el nuevo año litúrgico, vamos a bendecir esta corona con que inauguramos también el tiempo de Adviento. Sus luces nos recuerdan que Jesucristo es la luz del mundo. Su color verde significa la vida y la esperanza.

El encender, semana tras semana, los cuatro cirios de la corona, debe significar nuestra gradual preparación para recibir la luz de la Navidad.

Uno de los presentes, o el mismo que preside la celebración, lee un breve texto de la Sagrada Escritura, por ejemplo:

Lectura del Libro de Isaías 60, 1-6

¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! Mira: las tinieblas cubren la tierra, y la oscuridad los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti. Y caminarán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora.

Levanta la vista en torno, mira: todos ésos se han reunido, vienen a ti; tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos. Entonces lo verás, radiante de alegría; tu corazón se asombrará, se ensanchará, cuando vuelquen sobre ti los tesoros del mar y te traigan las riquezas de los pueblos. Te inundará una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá. Vienen todos de Saba, trayendo incienso y oro, y proclamando las alabanzas del Señor.

Palabra de Dios

Luego el padre o la madre de la familia, con las manos juntas, dice la oración de bendición.

Oremos.

La tierra, Señor, se alegra en estos días,

y tu Iglesia desborda de gozo ante tu Hijo, el Señor,

que se avecina como luz esplendorosa,

para iluminar a los que yacemos en las tinieblas

de la ignorancia, del dolor y del pecado.

Lleno de esperanza en su venida,

Tu pueblo ha preparado esta corona con ramos del bosque

y la ha adornado con luces.

Ahora, pues, que vamos a empezar

el tiempo de preparación para la venida de tu Hijo,

te pedimos, Señor, que mientras se acrecienta cada día

el esplendor de esta corona, con nuevas luces,

a nosotros nos ilumines con el esplendor de aquel que,

por ser la luz del mundo,

iluminará todas las oscuridades.

Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Todos:

Amén.

Y se enciende el cirio que corresponda según la semana de Adviento.

  • Durante las sucesivas semanas, se puede hacer una oración en familia en la que se lean las lecturas de la Eucaristía que correspondan a ese domingo. También se puede hacer la oración de la Liturgia de las Horas (Laudes o Vísperas). O simplemente se puede hacer un momento de silencio para que cada miembro de la familia ponga en presencia de Dios aquellas realidades que quiere sean iluminadas.

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